El compromiso roto con los huevos de jaulas.
En 2018, Mercadona anunció públicamente que dejaría de vender huevos de gallinas enjauladas en 2023. En 2022 atrasó la fecha en la que abandonaría este tipo de huevos al 100% antes del fin de 2025. Sin embargo, la Fundación Igualdad Animal ha denunciado que, a día de hoy, el supermercado sigue comercializando huevos procedentes de gallinas encerradas en jaulas, incumpliendo el plazo que él mismo se marcó.
Según datos de la propia empresa, solo alrededor del 65% de los huevos que Mercadona vende provienen de sistemas alternativos, mientras el resto siguen siendo de gallinas enjauladas. Es decir, millones de animales continúan viviendo en estructuras metálicas abarrotadas, sin espacio para moverse con normalidad, extender las alas o expresar comportamientos básicos. Las jaulas reducen a las gallinas a meras máquinas de producción de huevos, una realidad que choca frontalmente con la imagen amable, rural y sostenible que la industria proyecta en su publicidad.
La organización no solo denuncia el incumplimiento del calendario, sino también la falta de transparencia. Reclama que Mercadona publique de forma clara los porcentajes reales de huevos procedentes de cada sistema de producción (tanto huevo fresco como productos propios elaborados con huevo) y que se comprometa a no utilizar “sistemas combinados” como atajos para maquillar la situación. Este tipo de sistemas, aunque se presenten como una mejora, siguen implicando confinamiento y privación de movimiento para las aves, algo que cada vez más consumidores consideran inaceptable.
En un contexto en el que otros supermercados como Lidl, Carrefour y Condis ya han alcanzado el 100% de huevos sin jaulas, el retraso de Mercadona tiene una lectura clara: cuando no hay presión social suficiente, el bienestar animal se queda atrás. La campaña de Igualdad Animal busca precisamente activar esa presión, recordando que las decisiones de compra de millones de personas pueden acelerar o frenar el fin de las jaulas. El supermercado en el que decidimos comprar es también un voto sobre cómo queremos que se trate a los animales.